COMUNICAV | Nº31 tercer cuatrimestre 2025

COMUNICAV 14 LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL EN LA ABOGACÍA, NO EN LUGAR DE LA ABOGACÍA… LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA) COMO HERRAMIENTA DE APOYO La inteligencia artificial es una realidad que está transformando, a gran velocidad, la forma en la que trabajamos, en la que nos organizamos y en la que prestamos el servicio jurídico. Es evidente su irrupción y consolidación en todos los sectores económicos y profesionales. Sin embargo, su adopción por los profesionales y por los despachos no deja de estar exenta de cierta excitación, frustración e incertidumbre… El debate no debería centrarse en si la IA sustituirá o no al abogado, sino en cómo podemos convertirla en una verdadera herramienta estratégica de apoyo que mejore la calidad del servicio, optimice nuestros recursos y refuerce nuestra función social. Desde la perspectiva de los colegiados, la clave está en entender la IA como una herramienta de soporte al ejercicio profesional. Una herramienta que nos multiplique pero que no nos reduzca y que no nos haga abdicar de nuestro criterio jurídico y nuestra supervisión. Igual que en su día lo fueron las bases de datos jurídicas, el correo o la firma electrónica, hoy los sistemas de IA generativa, análisis predictivo o automatización documental representan una evolución tecnológica que exige adaptación, criterio y responsabilidad. Sin duda, se trata de una evolución de muchísimo más calado y complejidad que las anteriores pero que exige una rápida adaptación y comprensión. LIBRO BLANCO SOBRE INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y ABOGACÍA El ICAV, desde hace años, ha mantenido un papel activo y responsable con el objetivo de liderar el cambio que se estaba produciendo socialmente. Este pasado mes de enero salió a la luz el primer ‘Libro blanco sobre Inteligencia Artificial y Abogacía’, fruto del trabajo realizado junto a la Universitat de València, el Consejo General de la Abogacía Española y el ICAV, entidades que suscribieron hace ya dos años un Convenio con la entidad pública empresarial RED.ES para impulsar la implementación de derechos digitales en el ámbito de los derechos en los nuevos entornos digitales. Desde el ICAV, a través de su Sección de Derecho Digital y Legaltech se impulsó este proyecto convencidos de que la mejor forma de proteger la profesión no es resistirse al cambio, sino comprenderlo, regularlo y utilizarlo con responsabilidad, 1 José María Martínez Val. Abogado y Catedrático de Derecho Mercantil. Autor del Libro: ‘Abogacía y Abogados’ 2 EDJ 2026/509555 ATSJ CANARIAS (LPAL) (CIVIL Y PENAL) DE 10 FEBRERO DE 2026 desde la certeza de que la inteligencia artificial puede y debe ser una gran aliada de la abogacía, siempre que esté al servicio del criterio profesional, de la ética y de los derechos fundamentales. RESPONSABILIDAD Y OPORTUNIDAD Estamos ante una gran oportunidad, pero también ante la aparición de nuevas amenazas y asunción de riesgos por los profesionales. El núcleo de la abogacía seguirá siendo el juicio profesional, la interpretación jurídica, la estrategia procesal y la relación de confianza con el cliente. Cliente que, por otro lado, va a ir cambiando en su forma de relacionarse con el profesional pues, cada vez más, vendrá a pedirnos asesoramiento legal con el consejo de la IA de turno generativa bajo el brazo y con una mayor urgencia… No olvidemos en este punto a MARTINEZ DEL VAL1 cuando afirmaba que “La prisa es enemiga de la consulta. Consecuencia: la prisa es enemiga de la abogacía.” La IA puede reducir el tiempo dedicado a tareas mecánicas y permitir automatizar aquello que puede automatizarse para que el profesional concentre sus esfuerzos en la estrategia, el asesoramiento complejo y la defensa técnica. Lo que no debería reducirse es el tiempo de reflexión, estudio y reposo intelectual. Todas las ventajas que nos proporciona la IA solo se materializan si el uso es crítico y supervisado. Delegar ciegamente en una herramienta de IA supone un riesgo incompatible con nuestra responsabilidad profesional y con nuestra diligencia profesional. La supervisión humana, la validación jurídica y la adaptación al caso concreto son irrenunciables. La responsabilidad sigue siendo nuestra. El juicio jurídico sigue siendo humano. Y el secreto profesional, la confidencialidad y la lealtad al cliente también. El reciente pronunciamiento del TSJ Canario2 respecto a la aportación por un Letrado de 48 sentencias falsas nos muestra un claro ejemplo de lo que no hay que hacer. El Tribunal consideró que una ausencia de contraste mínimo supondría una vulneración a ese deber de veracidad exigido deontológicamente. Por su interés, reproduzco el Fundamento de Derecho Segundo que analiza esta cuestión tomando como referencia, precisamente, las recomendaciones contenidas en el ‘Libro Blanco sobre Inteligencia Artificial y Abogacía’. TRIBUNA

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