COMUNICAV | Nº31 tercer cuatrimestre 2025

COMUNICAV 15 “(…) Procede señalar, con carácter previo, que esta Sala no desconoce ni desdeña el potencial que las herramientas de inteligencia artificial ofrecen para las profesiones jurídicas y, de manera específica, para los abogados. Antes bien, como pone de relieve el recientemente publicado Libro Blanco sobre Inteligencia Artificial y Abogacía, elaborado por el Consejo General de la Abogacía Española y el Ilustre Colegio de Abogados de Valencia, la IA constituye un complemento -y no un sustituto- del trabajo del profesional de la abogacía, dado que requiere una especial supervisión humana. Los sistemas de IA generativa, cuya característica principal reside en la producción de contenido nuevo a partir de los datos con los que han sido entrenados, ofrecen beneficios potenciales en eficiencia, calidad del trabajo y acceso rápido a ingentes cantidades de datos, pero también comportan riesgos extremos en materia de transparencia y responsabilidad profesional. En particular, el referido Libro Blanco advierte expresamente de que estos sistemas cometen errores que impactan en la calidad de los servicios prestados, y recuerda que, de acuerdo con los actuales códigos deontológicos, si bien los abogados no tienen la obligación de conocer en detalle cómo se construye un resultado de salida en dichos sistemas, asumen plena responsabilidad cuando incorporan ese resultado a sus actuaciones profesionales, aunque el error derive de un fallo del sistema de IA. En este contexto, las recomendaciones contenidas en dicho Libro Blanco , que refleja las bases para que los profesionales de laabogacía puedan utilizar los sistemas de IA de forma segura, ética y conforme al marco jurídico vigente, resultan particularmenteelocuentes: los abogados y los despachos son los responsables del asesoramiento jurídico prestado y, en consecuencia, conservan la obligación última de revisar, validar y, en su caso, corregir los resultados de salida arrojados por el sistema de IA. La diligencia profesional exige, además, un análisis previo de los distintos proveedores disponibles, debiendo optarse por alternativas que satisfagan adecuadamente las exigencias de la normativa vigente, así como un examen a posteriori de los resultados arrojados por la IA. El principio de supervisión humana se erige así en el eje vertebrador de todas las actuaciones profesionales que comporten el uso de estos sistemas en el ámbito de la abogacía, debiendo el profesional entender la herramienta comoasistencial y nunca como decisoria, evitando una dependencia ciega del sistema.” El Código Deontológico de la Abogacía Española impone deberes de veracidad, diligencia e integridad que no se atenúan por el uso de inteligencia artificial o de otras tecnologías. 3 Abogado uruguayo y autor del ‘Decálogo del Abogado’ LA NECESARIA FORMACIÓN EN IA Uno de los mayores riesgos actuales no es la Inteligencia Artificial en sí misma, sino su uso indiscriminado, desinformado y alejado del conocimiento. La facilidad de acceso a distintas herramientas generativas (muchas de ellas fuera del EEE y basadas en sistemas legales distintos al español) ha provocado que muchos profesionales —no solo en el ámbito jurídico— las utilicen sin comprender plenamente su funcionamiento, limitaciones o riesgos. Algunas cuestiones, precisamente por su nivel de riesgo, resultan críticas y todo colegiado debería tener presentes: la primera, sin duda, sería la fiabilidad de la información que nos devuelve la IA generativa, que como hemos precisado antes, debe ser siempre objeto de supervisión, pero también el obligado respeto a la normativa de protección de datos, la confidencialidad y el deber de secreto. Formarse en IA para entender qué tipos de herramientas estamos utilizando, comprender y asimilar su potencial, se configuran como deberes esenciales del profesional de la abogacía quien, como dijera EDUARDO COUTURE3, “vive en perpetuo aprendizaje”. Desde el área de formación del ICAV el compromiso es claro y está asumido desde hace años, no solo con formaciones continuas en IA y digitalización sino recientemente formando parte del proyecto formativo de Unión Profesional (UPRO) para impulsar la alfabetización en IA y en el uso de distintas herramientas tecnológicas. En definitiva, sin formación y sin conocimiento, seremos incapaces de cumplir nuestras obligaciones como profesionales de la abogacía y seremos un blanco fácil en la lucha de pasiones que es nuestra profesión. Y, por último, -si se me permite- en la era de la IA, considero que hay un ‘superpoder’ que todo estudiante de Derecho y profesional de la abogacía debe conservar, cuidar y proteger: la lectura. SALVADOR SILVESTRE CAMPS DIPUTADO 9º DE LA JUNTA DE GOBIERNO DEL ICAV

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