COMUNICAV | Nº31 tercer cuatrimestre 2025

ICAV histórico DESDE QUE EN 1759 JOSÉ BERNÍ I CATALÀ FUNDARA EL ILUSTRE COLEGIO DE ABOGADOS DE VALENCIA, LA INSTITUCIÓN HA ACOGIDO A DESTACADOS LETRADOS Y LETRADAS Y HA SIDO TESTIGO DE SU EJEMPLAR TRAYECTORIA PROFESIONAL. EN ESTA SECCIÓN, ELLOS TAMBIÉN SON LOS PROTAGONISTAS. RESCATAMOS PARTE DE SU HISTORIA EN EL COLEGIO. MEMORIA VIVA DEL ICAV La memoria viva de una institución, el conjun‑ to de recuerdos, experiencias y conocimientos que se transmiten de generación en generación entre sus miembros es uno de sus mayores le‑ gados. Permite mantener su identidad, apren‑ der de su pasado y construir un futuro mejor. En estas líneas dejamos espacio a aquellos testimonios de los que han formado y siempre formarán parte de la historia del ICAV. ELISA E IRENE TUR, DOS TRAYECTORIAS ENTRELAZADAS EN LA ABOGACÍA VALENCIANA Hay historias que se construyen a dos voces. La de Elisa e Irene Tur es una de ellas. Hermanas, abogadas y compañeras de camino, sus tra‑ yectorias se entrelazan en una etapa en la que abrirse paso en la profesión no resultaba sencillo para las mujeres. Hoy es Elisa quien recupera esa memoria com‑ partida. “Mi madre desde pequeñas nos inculcó a las 3 hermanas que debíamos estudiar una carrera universitaria, para ser independientes el día de mañana”, recuerda, situando el origen de una vocación que marcaría su vida y la de su hermana. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el ICAV rindió homenaje a mujeres pioneras de la abogacía valenciana, entre ellas Irene Tur. Eli‑ sa asistió a este acto en su representación, en un momento que vivió con especial emoción y orgullo. ELISA TUR, VOCACIÓN, APRENDIZAJE Y CONTINUIDAD Elisa llegó al Derecho influida por su entorno y, especialmente, por su hermana. “El año en que yo empecé mis estudios de Derecho, mi hermana Irene acababa de terminar la carre‑ ra, y aconsejada por ella, me gustó la idea de estudiar Derecho”, explica. Sus años de formación reflejan bien el contex‑ to de la época. “Durante la carrera, éramos sólo 8 mujeres en clase de 80 alumnos”, recuerda. A pesar de ello, destaca el ambiente de com‑ pañerismo que se consolidó con el paso del tiempo, incluso tras experiencias que hoy re‑ sultarían impensables en el aula. Su incorporación al ejercicio profesional estuvo directamente ligada a Irene. “Mi hermana Ire‑ ne me propuso entrar a trabajar al despacho, y se encargó de formarme”, señala. Ese aprendi‑ zaje marcó su forma de entender la profesión, basada en el rigor y la cercanía. A lo largo de su trayectoria, Elisa ha vivido la abogacía como algo más que una profesión: “Aparte de independencia, me ha hecho sentir‑ me realizada como persona… ayudando a mis clientes a resolver sus problemas jurídicos”.

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